7 de abril de 2009

¿Sueño o pesadilla? Dedicado a Lorena

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Notas el aire fresco en tus párpados, aún cerrados. Te resistes a abrirlos, concentrándote en cada uno de los rayos del amanecer incidiendo en tu rostro, calentándolo, tan suaves como caricias; en la hierba húmeda por el rocío que hace cosquillas en la piel allí donde ambas entran en contacto...

Aún no abres los ojos. No te hace falta. Toda tu mente está ocupada en el olor a putrefacción que parece salir incluso del suelo rugoso que araña todo lo que osa arrastrarse sobre él. Y el frío, que no tiene piedad, ataca con sus pequeños puñales, y en realidad sabes que no es sino aliento de muerte...


Al fin te decides a desperezarte con lentitud sobre tu lecho verde y, con curiosidad, observas dónde te encuentras. Parece un prado, pero nunca viste algo como esto, así que no puedes asegurarlo. Respiras hondo, intentando captar toda la esencia de este lugar que sea posible. Huele a vida. Un par de mariposas, los únicos seres vivos con capacidad de movimiento aparte de ti que ves hasta ahora, debería llamar tu atención. Pero acabas de darte cuenta de que hay algo a tu espalda, algo que hace que tu sombra sea irreconocible, algo como...


Sabías que era peor hacerlo, pero no has podido evitar mirar. O por lo menos intentarlo, porque la única luz que hay es un halo fantasmal que se cuela por eso que más que ventana parece un simple agujero en la pared, y cuya sombra en el suelo te revela que está enrejada. A pesar de la oscuridad, un leve brillo delata algún tipo de metal alargado y herrumboso. Hay más de uno. Son...barras. ¿Es una celda? Intentas incorporarte para comprobarlo, pero algo o alguien te lo está impidiendo...


¡Alas! Dos enormes alas, de plumas blancas y suaves, emergen de ambos lados de tu columna vertebral. Todo lo que se encuentra a tu alrededor ha perdido importancia en comparación con esto. Por supuesto, no puedes esperar a probarlas, pero nunca has volado, ¿cómo se hará? Bueno, resulta que no es tan difícil, y despúes de un par de intentos te elevas sin apenas esfuerzo. Acallando la parte responsable de tu conciencia que se cuestiona acerca de los límites de velocidad aéreos, no dudas en impulsarte hacia el horizonte, que ahora te parece demasiado cercano. Y esa sensación de libertad...


¡Cadenas! Tu tobillo está unido a la pared por unos eslabones oxidados, impidiendo que te alejes del muro, y tus manos también están atadas. No comprendes cómo no te has dado cuenta antes, si tus muñecas están en carne viva por los rozamientos, formando costras de suciedad y sangre alrededor del metal. Sí lo comprendes. Porque lo peor no es la prisión física. Lo peor es que no hay esperanza. Y esa sensación de esclavitud...


3 Comentarios to “¿Sueño o pesadilla? Dedicado a Lorena”

  • 10 de abril de 2009, 14:50
    Lisa says:

    Es cierto, hay veces en las que no nos dejan volar, en las que nos atan fuertes cadenas. hay veces que nos cortan las alas.
    Muy bonito, triste y lo peor, real.
    Besos desde Sweet&Sour.
    *Lisa*

  • 12 de abril de 2009, 16:27
    Saúl says:

    Las mayores cadenas están en la mente.

  • 12 de abril de 2009, 19:17
    sonia says:

    uff.. me agobio solo de imaginarmelo.. me da que pensar, que por muchas alas que tengamos siempre tenemos ataduras que no nos permiten ser libres, como dice Lisa, lo peor es, que es muy real.. :S

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