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7 de junio de 2009

Sólo por curiosidad...

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Por lo visto, de estudiar sólo tengo la intención. Así que dejo de intentarlo en favor de resucitar un poco el blog.

Hoy monologuearé un poco sobre la curiosidad. Es sólo una opinión, pero creo que las personas que más saben tienen que ser, por fuerza, las más curiosas, porque si no tuvieran "deseo de conocer" no aprenderían nada. Ya lo decía Einstein: "No tengo talentos especiales, pero sí soy profundamente curioso." Y con eso le bastó.

Por desgracia, la curiosidad no es algo que abunde mucho hoy en día. La gente suele estar demasiado concentrada en el "yo", "me", "mi", "conmigo" como para interesarle mucho lo que sucede un poco más allá de sí mismos.

También importa el hecho de que cuanto menos sabes, más feliz eres. Es un tópico, pero yo diría que en verdad la ignorancia es la felicidad. Mirad a los niños. Son felices. La mayoría han nacido en una familia que les da todo sólo porque les quiere. Pero esa no es la situación real, y al descubrirlo poco a poco es cuando se empieza a perder la ingenuidad, la sensación de completa seguridad...y la felicidad.
Ya en el mundo de los adultos, el ejemplo fácil, aunque no por ello menos dramático, sería que se vive más tranquilo cuando no se sabe que cada minuto mueren diez niños menores de cinco años a causa del hambre.
Otro ejemplo sería el de las cosas que parecen mágicas hasta que encuentras la explicación científica, y entonces desaparece el encanto. Como sucede con las estrellas. Mucha gente (me incluyo) podría pasarse horas observando el cielo en una noche clara, maravillándose con el espectáculo. Pero cuando descubren que la luz de las estrellas se debe a la energía liberada en las reacciones nucleares que se producen en su interior y que sus movimientos se describen con tres simples leyes físicas...bueno, "pierde" un poco. O por lo menos, se transforma: la admiración por la belleza del firmamento pasaría a admiración por...no sé...¿la obediencia de los astros a la ciencia?



Pero he aquí la pregunta...¿Las personas curiosas tienen, tenemos, elección alguna vez?¿Puede dejar alguien pasar voluntariamente la oportunidad de saber algo? No me estoy refiriendo a los cotilleos, hay que saber respetar la privacidad de las personas. Digo que si hay quien pueda hacerse una pregunta y no intentar responderla. Aunque sea una pregunta trivial e intrascendente. Yo creo que no. La curiosidad es demasiado instintiva como para eso.

Una curiosidad: la frase "La curiosidad mató al gato" proviene de una expresión inglesa del siglo XVI "La preocupación mató al gato" (ya que los gatos son muy cautelosos), y advertía de que preocuparse en exceso es malo para la salud. Transcurrido el tiempo, la palabra "preocupación" se convirtió en "curiosidad".



PD: Releyéndola, me veo obligada a pedir disculpas por el desorden y poca claridad, pero creo que dada la hora y el estado mental, no se puede pedir mucho más.

30 de mayo de 2009

Mamá tú serás mi mamá gato.

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No recuerdo porqué estaba enfadada, mis pies estaban muy cansados había semi-corrido hacia casa, mis piernas se compasaban una tras otra ,como si huyeran del suelo, había puesto en mi mirada el contestador automático, mis brazos siemplemente servían de equilibrio, dejé a mi cuerpo andar por la calle...yo simplemente me desvanecí, olvidé que en esa ciudad había más personas y comencé mi cruzada hacia casa.

Estaba a menos de dos calles de mi casa, saboreando ya el sabor del íntimo escondite del mundo que es mi cuarto y de la victoria de quitarme los zapatos y beber un vaso de agua, cuando el semáforo se puso en rojo.

Hasta entonces había omitido que en el mundo hubieran otras realidades que no fuera yo y el descanso de mi hogar, me di cuenta de que en esa calle había más personas cuando oí:

"Mamá tú serás mi mamá gato" de la boca de un ser diminuto, con un trajecito a medida, con la mirada de duende y el pelo castaño hasta los hombros, parecía un agradable gnomo venido de otro universo paralelo de fantasía, tenía como los ojos aguados, la mirada inquieta y deseosa hacia una mujer a la que daba la mano.

La mujer la miraba atenta y sonriente, mientras con el rabillo del ojo miraba el semáforo.

-Mamá, yo seré un gato, y tú serás mi mamá gato. Miau, miau, miau.

La diminuta niña-gato se balanceaba con la mano de su madre, mientras maullaba con los ojos entornados hacia su ella, "miau, miau", giraba a su alrededor. Pero la niña-gato se puso en frente de la mujer, seriamente, y dejo de maullar, fue cuando la duendecilla utilizo el lenguaje humano, extendió las manos y dijo:
-Pero tú entiendes todo lo que te digo ¿eh? (Para que quedará bien claro y siguió canturreando) "Miau, miau, miau"

Y en ese momento la madre bajo su mirada, le tendió la otra mano, sonrió y le contestó asintiendo:
-¡Miau, miau, miau!


En ese momento el semáforo se puso en verde y yo tuve que dejar de ver a la mamá gata y a su hija, pero todavía las oía maullar...
 

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