Conforme pasa el tiempo la Navidad para mí pierde más y más sentido...
Conforme crezco el tiempo pasa cada vez más y más deprisa, la Navidad es algo que se convierte en otro nombre de llamar a Diciembre y que va perdiendo fuelle con los años...
-Niños engañados
-Comidas excesivas
-Reuniones de familia casi obligadas (que no tengo nada en contra de esto, eh, pero para alguna gente supone la crisis de su matrimonio (según dicen) (inciso: yo sí tengo algo en contra de la parte pesada de la familia que nunca ves y que el día de Navidad no abandona tu casa ni por la indirecta más directa...y luego dicen que una vez al año no hace daño...)
-Películas americanas sobre Papá Noel y devolverle la ilusión por la Navidad a alguien...
-Consumismo bestial, comprar por comprar, porque hay que comprar, establecimientos abiertos las 24 horas del día para que puedas comprar y comprar.
-Calles iluminadas (esto no me parece del todo mal) por los comerciantes para aturdir tus sentidos y que compres...
Todo para festejar que un niño nació en un pesebre de la forma más humilde y pobre¿?, la celebración de la Navidad es una parodia...de cómo se puede celebrar algo de gran valor espiritual y nulo superficialismo con un superficialismo agigantado y dando muerte a la reflexión del hecho celebrado...
Porque incluso en algunas tiendas pone solo FELICIDADES, por el hecho de que a las personas no les gusta la Navidad ¿?, entonces ¿FELICIDADES? ¿Qué? ¿Por qué?En fin serafin, lo que todos sabemos yo lo repito, al menos tenemos fiesta... A pasarlo bien.
Feliz ¿Navidad?
Bueno, aquí viene una aburrida explicación que simplemente sirve para justificar la idiotez que cerrará mi parte de la entrada. Y es que yo estoy con Lorena en que la gracia de la Navidad se va perdiendo de año en año. Tenía sentido cuando las familias sólo se podían permitir excesos una vez al año y cuando realmente se creía en lo que se celebraba. Ahora no. Pero como siempre defiendo que las cosas se han de hacer por algún motivo (y cuanto más poderoso mejor, que hacer las cosas sin saber por qué nunca da buen resultado), vamos a remontarnos a los orígenes de la Navidad.
No soy ni mucho menos una experta en Historia, pero sí sé que la fecha del nacimiento de Jesús no está muy clara. Para empezar, por errores del calendario, parece que Jesús nació en el 4 a.C. (lo cual tiene mucha lógica) y en cuanto al día…los expertos la sitúan en Septiembre (argumentando que los pastores no estarían cuidando sus ovejas al aire libre en diciembre…o sí, y por eso vieron ángeles).
Pero la fecha del 25 de Diciembre tampoco es casual. Como Cristo simboliza el Sol, los cristianos simplemente adoptaron la fecha en la que anteriores culturas celebraban el nacimiento de su dios solar: Osiris (Egipto), Apolo (Roma), Helio (Grecia), Mitra (Persia e India), etc. Y este nacimiento del dios solar equivale, ni más ni menos, que al solsticio de invierno, la noche más larga del año, noche a partir de la cual los días se hacen un poco más largos…noche del 21 de Diciembre.
Así pues, encontrado mi motivo de celebración, sólo me queda desearos, con un poco de retraso...
¡Feliz solsticio de invierno!
Y ahora los vocalistas que más duro se lo están poniendo a Rafael, el rey de los villancicos.