Entre los morados violeteros, los rojos amapolas, los síquiero de las margaritas, nació el amor de primavera, extasiados nuestros sentidos al ver de nuevo el Sol, volvimos a creer. "Benditos ateos reconvertidos" gritaban los coros de Cúpido.
Saltas cuanto más mejor, miras la hermosa rosa roja, su tallo está lleno de espinas, te duele escalar , pero oyes cómo cantan las sílfides, y tu corazón se enloquece, baila con ellas, todos tus sentidos se postran al ritual que te ofrece esa ilusión, no te deja salir, sólo quieres llegar al final, no puedes parar, estás cegado, ya solo ves sus pétalos rojos que te llaman...¿Dolor? ¿Sangre? Ni sientes dolor, ni ves, ni hueles la sangre.
Unos antes otros luego, suelen ser la mayoría los que se dan cuenta de
que sus rojos pétalos son de la sangre de los que han conseguido llegar a la cima; unos miraron arriba y la sangre se les metió en el párpado, así no tuvieron otra opción que olerla y saborearla; otros no pudieron ignorar los gritos del perecer a los enamorados en el suelo cercanos a la flor (pese a intentar ser tapados por el continúo cántico de los ángeles-demonios primaverales) mientras se desangraban en la tierra, y las raíces de la asesina roja absorbían los fluídos del sufrimiento de los "enamorados".Al ver tamaña mentira como el Amor primaveral, al ver tan cruenta ceremonia usurpadora de la energía vital...lo único que nos queda es:
Incineración veraniega
ui... casi me ha hecho daño a mi y todo.. :S